Pages Menu
TwitterRssFacebook
Categories Menu
Boletín nº19 – Junio 2019

Boletín nº19 – Junio 2019

Espíritu Santo, que mi corazón esté abierto a la palabra de Dios; que mi corazón esté abierto al bien; que mi corazón esté abierto a la belleza de Dios, todo todos los días.

(Papa Francisco)

EL ESPÍRITU IMPULSA NUESTRA MISIÓN

boletin_junio_1

El pasado domingo hemos celebrado el día de Pentecostés, conmemorando el envío del Espíritu Santo sobre la Iglesia. Esta fuerza impulsa a salir a predicar la “Buena Noticia” de la resurrección de Jesús y sostiene e impulsa la misión de la Iglesia. En palabras del papa Francisco, «El Espíritu Santo es el alma de la misión. Lo que sucedió en Jerusalén hace casi dos mil años no es un hecho lejano, es algo que llega hasta nosotros, que cada uno de nosotros podemos experimentar. El Pentecostés del cenáculo de Jerusalén es el inicio, un inicio que se prolonga».

Esta fuerza que “impulsa y sostiene” se concreta hoy en las parroquias, en las asociaciones y movimientos laicales, en las nuevas realidades eclesiales, en las hermandades y cofradías… Son los diversos carismas o vocaciones particulares desde las que, según la doctrina católica, el Evangelio encuentra espacio para ser comunicado según todas las sensibilidades, según el “lenguaje” que cada uno necesita para escuchar y entender el mensaje de Jesús.

 

TRINIDAD SANTA: EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

boletin_junio_2Dios es el bien, la verdad, la bondad, la belleza, y la meta de nuestra alma es alcanzar la unión con Él, atraídos por su amor.
Al llegar la plenitud de los tiempos, Cristo da testimonio de su Padre-Dios que le comunica todo lo suyo y que, a través del Espíritu, nos comunica la verdad plena. Es el misterio de la Santísima Trinidad, que celebraremos el próximo 16 de junio.

Santo Tomás de Aquino decía que en los seres humanos hay distintos grados de verdad, pero que en Dios la verdad es más luminosa. Dios es luz sin tinieblas y por eso el Espíritu nos conduce hacia la verdad plena.

Desde el Espíritu de Dios, nuestro conocimiento de la verdad no se reduce a la realidad mundana sino a la que penetra en la conciencia, donde actúa el Espíritu de Dios con su unción para que conozcamos nuestro auténtico ser y podamos actuar en consecuencia, glorificando a Dios.

¿Qué vocación verdadera genera el Espíritu en ti para con los demás?