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Boletín nº18 – Mayo 2019

Boletín nº18 – Mayo 2019

Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado

(San Francisco de Asís)

Pascua: PAZ, ALEGRÍA Y MISIÓN.

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Para vivir la Pascua, el Papa Francisco nos invita a acercarnos a “Cristo con fe, abriendo nuestros corazones a la paz, la alegría y la misión, que es el anuncio de la misericordia divina, testimonio alegre de su amor que se transforma y redime”. Para ello, nos recuerda que Jesús se les aparece a los apóstoles en el Cenáculo trayendo tres dones (Jn 20, 19-31):

- El don de la Paz: Las primeras palabras que dice Jesús a los apóstoles son: “La paz sea contigo”. El Señor resucitado trae paz auténtica, porque a través de su sacrificio en la cruz ha logrado la reconciliación entre Dios y la humanidad y ha vencido el pecado y la muerte.

- El don de la Alegría: La resurrección de Jesús es la razón más grande de nuestro gozo; Él ha destruido los obstáculos y las fuerzas negativas del mundo, que nos impiden ser felices. Así, nuestra existencia, gracias a su muerte y resurrección, se caracteriza por la positividad y la esperanza, y esto para nosotros es una razón de verdadera alegría.

- El don de la Misión: La resurrección de Jesús es el comienzo de un nuevo dinamismo de amor, capaz de transformar el mundo con el poder del Espíritu Santo. De hecho, el Jesús resucitado confía la tarea de anunciar el maravilloso evento de su resurrección a cada cristiano.

Así, de la misma manera que Jesús lo hizo con sus apóstoles, el Papa nos anima a los bautizados en Cristo a transmitir los dones divinos de paz y alegría, continuando así la misión salvadora en el mundo, cada uno de acuerdo con su propia vocación.

San Francisco de Paula

boletin 18_2Nació en un pueblecito llamado Paula, en Italia, en 1416. Cuando tenía unos pocos años se enfermó gravemente de los ojos. Se encomendó junto con sus padres a San Francisco y este santo le obtuvo de Dios la curación. En acción de gracias se fue a los 14 años en peregrinación a Asís, y allá recibió la inspiración de convertirse en ermitaño, dedicado a rezar y a hacer penitencia. Fundó la Orden religiosa de los Mínimos, cuya distinción principal es la “Cuaresma perpetua”, o sea, ayuno y abstinencia totales. El Divino Espíritu le concedió a San Francisco de Paula el don de hacer milagros, de hacer curaciones, y el don de profecía.

En San Francisco de Paula encontramos un modelo de vida sencilla y dedicada a los más necesitados para aplicar a nuestras vidas, muchas veces corrompida por el consumismo y el deseo de poseer materiales innecesarios.

¿Qué falta en tu vida para asemejarte a San Francisco de Paula?