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Boletín nº6 – Junio 2017

Boletín nº6 – Junio 2017

“La Eucaristía nos permite el no disgregarnos, porque es vínculo de comunión, y cumplimiento de la Alianza, señal viva del amor de Cristo que se ha humillado y anonadado para que permanezcamos unidos. Participando a la Eucaristía y nutriéndonos de ella, estamos incluidos en un camino que no admite divisiones”

[Papa Francisco]

Un encuentro con el Señor

junio_1El Corpus Christi (Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo) es la gran fiesta del asombro y el júbilo por la real presencia de Jesús en medio de nosotros. En este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre. Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.

Debemos ser conscientes de lo que significa esta fiesta para nosotros, los cristianos, para poder compartirla con nuestros hermanos en la fe y con nuestro Santo Padre, y para darle a la Eucaristía el valor que merece. En esta tarea, las palabras del párroco Manuel Jiménez pueden sernos de gran ayuda de cara a la reflexión personal.

“Pan bajado del cielo. Nuestra realidad y nuestra esperanza. El pan aglutina lo básico para la persona en este mundo y el cielo es la promesa de gloria que se espera vivir algún día plenamente.

Hoy, ambos términos se funden en una custodia que marcha por las calles de nuestras ciudades para hacernos descubrir que, en nuestra realidad, ya hay un pedacito de cielo. Hoy recordamos el camino que el Señor nos ha hecho recorrer a cada uno en nuestra vida cristiana. Hoy tiene lugar la procesión de procesiones: Jesucristo, en la Eucaristía, es el pan bajado del cielo. En un mundo que no solo le da la espalda a Dios sino que, además critica, ridiculiza y ataca nuestras creencias, es necesario que demos un testimonio valiente.

junio2Dios envía su mensaje a la tierra: Él nos ama a todos como a hijos. Por eso, proclamamos abiertamente nuestra fe en un día como hoy, pero el resto del año, nos convertimos en custodias vivas que llevan el pan bajado del cielo a los demás. Y lo hacemos con trabajo entregado, con desvelos por la gente, con preocupación por la sociedad, construyendo un mundo y un futuro mejores para todos.

Dejemos a un lado los temores y los complejos: siendo muchos, formamos un mismo cuerpo y ayudamos a Dios en la construcción de su Reino. Hoy lo manifestamos públicamente con la procesión del Corpus. Mañana lo seguiremos haciendo con el trabajo denodado por la evangelización”

D. Manuel Jiménez, párroco de Los Boliches.