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Carta de la Hermana Mayor tras el Viernes Santo 2017

Carta de la Hermana Mayor tras el Viernes Santo 2017

Avanza lentamente el cortejo, las trompetas adormecen su sonido, el tambor ronco abandera el momento, el silencio su mejor compañero de camino. El Amor muere en la Cruz, los ojos de cientos de personas contemplan sin parpadear la imperceptible mecida del trono. El suspiro de los corazones se hace presente acompañando cada pequeño paso de los hombres de tronos cuandovan avanzando por la señera Plaza de la Constitución.

Todos fueron testigos del Amor más grande, el que un año más ha vuelto a llamar a la puerta de los corazones de muchas personas que valoran la entrega, el sacrificio, la ilusión, el compromiso y cómo no, el orgullo de esos hombres de tronos y nazarenos de llevar y acompañar al Cristo y a su Bendita Madre de los Dolores por las calles de esta prodigiosa ciudad.
Mientras tanto, al fondo de la plaza vigilada por el Marqués, se desplaza lentamente un trono llevado por más de doscientas almas que no quieren que ninguna vela de las que iluminan su cara, se apague por la brisa del mar que se adentra por la arterias de la ciudad, como si Ella no quisiera perderse el tremendo drama de ver morir al Hijo de Dios. La luz medida, el aroma de las rosas, la fragancia del incienso que nos regaló Gaspar en Navidad, el suave movimiento que acompasa las bambalinas de su palio y el mensaje de Amor más inmenso se va adueñando de la noche. Las miradas atónitas al contemplar la Virgen de la Caridad. Los más antiguos del lugar no apartan sus ojos de Ella, no quieren que ningún detalle desaparezca de la retina, ver es creer y lo están viendo. La devoción, el trabajo, la constancia, el empuje, la implicación y la fidelidad lo han hecho posible. La Caridad va sembrando algo tan difícil como es el compromiso, ese que el equipo que conforman portadores, mayordomos, nazarenos, saben muy bien de lo que se trata.

Muchos vídeos y fotografían son el mejor reflejo de un Viernes Santo excepcional, la tan temida lluvia de otros momentos no ha conseguido eclipsar al Sol, que durante muchas horas fue un invitado apasionado. El calor que desprendía el asfalto impedía en muchos momentos avanzar con ligereza, pero no fue impedimento para que los cientos de nazarenos y hombres de tronos caminaran con decisión para no perder el paso y acompañar con su luz o con la aguerrida fuerza de sus hombros a nuestros Sagrados Titulares.

Ahora son días de recuerdos y de comprobar el resultado de tanto trabajo puesto al servicio de la cofradía, de tantas personas que a lo largo de muchos meses han mostrado su generosidad para que todo estuviera perfectamente preparado. Para ellos, el grupo de Albacería, pieza clave en el devenir cofrade, la primera palabra de agradecimiento. Mi reconocimiento y admiración a todos ellos.

El equipo de Cultos ha realizado un excepcional trabajo, los encuentros en torno a los Titulares se han cuidado hasta el mínimo detalle, han sido momentos de oración yreflexión con la razón de ser cofrade. En torno a Ellos hemos vivido tiempos cargados de una emotividad sin igual, suspiros del corazón contenidos, lágrimas, admiración, alegrías compartidas, un verdadero regalo de Dios. Gracias a todos.

Es obligado seguir reconociendo el trabajo de otro grupo humano que deja la túnica nazarena para poner su particular procesión al servicio de todos los que conformamos el cortejo el Viernes Santo. Siempre dispuestos a resolver cualquier inconveniente, a solucionar, traer o llevar todo lo que surge durante más de nueve horas de procesión. El talante, la disponibilidad, la presencia cuidada y exquisita fueron su carta de presentación en todo momento. Muchas gracias por el esfuerzo y el excepcional trabajo que habéis desarrollado desde la Comisión Externa. Sois el rostro amable de la procesión.

Y cuando las muecas que van dejando las sonrisas marcadas en las mejillas por la satisfacción de que todo está perfectamente encajado, llega el momento de volver a colocar todo en el lugar que le corresponde. Las risas y los esfuerzos se comparten ahora alrededor de la limpieza de los enseres, de la cera de las tulipas, colgando y doblando túnicas, colocandotelas, redactando cartas por tanto que agradecer, contabilizando facturas y realizando tantas tareas, que estaremos encantados de compartirlas con los hermanos que deseen implicarse en esta forma tan especial de crecer juntos en la fe como hermanos.

Ahora queda un año por delante para disfrutar de cada uno de los encuentros a los que todos los hermanos estamos convocados. El domingo, 7 de mayo, celebraremos la Festividad del Santísimo Cristo del Amor, compartiremos la Misa de Acción de Gracias por nuestra Estación de Penitencia. Aquellos hermanos que lo deseen podrán imponerse la medalla de la cofradía, para ello deberán ponerse en contacto con la Secretaría, encargada de organizar el acto.

Podéis seguir nuestras convocatorias y actos a través de la página web de la Cofradía o sus redes sociales.

Feliz Pascua de Resurrección.

María del Carmen Ledesma Albarrán.